El protector solar no es solo para los días soleados o para ir a la playa. La exposición diaria a los rayos UV, incluso en días nublados, puede causar envejecimiento prematuro, manchas y daños irreversibles. Asegúrate de usar un protector solar de amplio espectro con un FPS de al menos 30 todos los días.
Consejo experto: Aplica el protector solar como último paso de tu rutina de cuidado de la piel y reaplica cada 2-3 horas si estás al aire libre.
Este es uno de los errores más comunes y también uno de los más dañinos. Dormir con maquillaje obstruye los poros, aumenta la posibilidad de brotes de acné y acelera el envejecimiento de la piel.
Solución fácil: Usa siempre un limpiador suave para retirar el maquillaje antes de dormir. Los desmaquillantes bifásicos son excelentes para remover productos resistentes al agua.
Cada tipo de piel (grasa, seca, mixta o sensible) tiene necesidades específicas. Usar productos que no son adecuados puede empeorar problemas como el exceso de grasa, la deshidratación o las irritaciones.
Recomendación: Consulta con un profesional para conocer tu tipo de piel y establecer una rutina personalizada.
El exceso de productos puede saturar tu piel, provocar irritación o generar reacciones no deseadas. A veces, menos es más.
Tip clave: Sigue una rutina simple pero efectiva: limpieza, hidratación y protección solar. Agrega tratamientos específicos según las necesidades de tu piel.
Las limpiezas faciales profesionales ayudan a eliminar impurezas profundas, células muertas y mejorar la apariencia general de la piel. Descuidar este paso puede impedir que tus productos diarios funcionen de manera efectiva.
Evitar estos errores comunes puede marcar una gran diferencia en la apariencia y salud de tu piel. Recuerda que una rutina constante, el uso adecuado de productos y visitas regulares a profesionales son claves para lucir una piel radiante.
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